Comenzamos el segundo día conociendo la playa mas pequeñas del mundo, la playa de Gulpiyuri. Lo curioso de esta playa, es que es interior, se forma cuando sube la marea y se cuela por unas rocas. En temporada alta, hay bastante gente y no hay mucho sitio para aparcar. Nosotros la vimos con marea baja y no es tan bonita. Así que es mejor verla con pleamar (Marea alta).
Cogimos el coche y nos acercamos hasta la playa sablera de la Canalina, y dimos un paseo por sus alrededores contemplando el mar y sus vistas.
Tras la Playa de la Canalina, paramos en los Bufones de Pria. Los bufones son fenómenos naturales originados por la erosión del mar en las rocas. En días de temporal y olas grandes salen chorros de agua por las grietas y es un espectáculo.
Comida casera y típica de la zona, muy recomendable.
Pensamos que para nuestro siguiente destino Ribadesella, lo mejor era dejar el coche en el parking y recorrer todo el Paseo de los Vencedores del Sella, que discurre paralelo al río, hasta llegar al puente.
Durante el paseo además de las vistas a la ría y la otra orilla, verás la escultura que rinde homenaje al Descenso Internacional de Sella, una de las fiestas más famosas de España.
Este antiguo barrio de pescadores, situado en uno de los extremos del casco antiguo, enamora por su entramado de pequeñas callejuelas como la calle Oscura y de la calle Infante, rodeadas de casas de fachadas de colores y de aspecto señorial, que te llevarán a rincones llenos de encanto.
En la parte alta del Barrio del Portiellu, se encuentra «La escalera de colores», diseñada por el artista local Jonathan Hevia y considerada la calle más original que visitar en Ribadesella. De sus 56 peldaños que unen la calle Trasmarina con la avenida Villar y Valle, 54 han sido pintados por vecinos y personalidades riosellanas, dejando escrita cada uno de ellos una frase llena de sentimiento y esperanza, que quedarán para la memoria de Ribadesella.
Hicimos una ruta por el centro histórico empezando por la Plaza de la Reina María Cristina, que tiene el edificio más antiguo del pueblo, terminamos el centro cruzando la Calle Atalaya que pasa por delante de la Torre de la Atalaya, un torre defensiva de estilo medieval y cubierta por una enredadera, hasta llegar a la Playa de la Atalaya.
La vuelta al centro la puedes hacer bajando unas escaleras que te llevarán al Paseo de la Grúa, un antiguo camino de sirga que discurre paralelo al Sella y que tiene varios puntos de interés como «La Fuentina» y sobre todo, los murales de Mingote.
Este humorista realizó hasta seis murales de cerámica que muestran los momentos más importantes de la historia riosellana, convirtiéndolo en otro de los lugares que visitar en Ribadesella más interesantes.
Al final del paseo llegarás a la Lonja y al pequeño puerto pesquero, que se dedicó antiguamente a la industria ballenera y que en la actualidad todavía suministra buen pescado y marisco a los restaurantes de la zona.
Después de cruzar el puente y pasar por delante del Puerto Recreativo llegarás a la magnífica Playa de Santa Marina, que empieza en la desembocadura del Sella y es otro de los lugares que ver en Ribadesella imprescindibles.
Durante el recorrido por el cuidado Paseo Marítimo no dejes de observar (y envidiar) los preciosos palacetes de indianos y casas de estilo modernista de la alta burguesía de principios del siglo XX.
Cenamos y dormimos en este fantástico Apartamento Infante Casco Histórico de RIbadesella que lo encontramos en airbnb.









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