Día 4

 Nosotros optamos  por desplazamos unos tres kilómetros hacia las afueras de Oviedo para conocer dos de las joyas históricas más importantes de toda Asturias. Estamos en las laderas del monte Naranco, donde podremos conocer dos de los edificios de estilo prerrománico asturiano más importantes del mundo: la iglesia de San Miguel de Lillo y la iglesia de Santa María del Naranco.





En la cima se encuentra el monumento al Sagrado Corazón de Jesús, una descomunal escultura
que data del año 1950 en la que se refleja la figura de Jesús abrazando y protegiendo
simbólicamente la ciudad de Oviedo. Esta iluminada desde el año 1992 y en su pedestal figura
encastrada la Cruz de la Victoria (de 35 metros de altura), que es el símbolo de la historia
ovetense y asturiana.





Para comer reservamos en el Restaurante Tierra Astur optamos por este sitio porque nos llamo la atención su peculiar decoración con cosas típicas asturianas.
Nuestro siguiente destino es Gijón, que junto con Oviedo son las ciudades más importantes.
Comenzamos por el paseo marítimo de la playa de San Lorenzo y quedamos sorprendidos con
las preciosas vistas que tiene. Apreciamos la iglesia de San Pedro Apostol que se encuentra a
los pies del cerro de Santa Catalina, construida entre 1945 y 1955 sobre los restos de la antigua
iglesia del siglo XV (incendiada en 1936, recién empezada la Guerra Civil). Vista desde el paseo
marítimo de la playa de San Lorenzo, constituye, para los amantes de la fotografía, una de las
postales más bellas que hay que ver en Gijón.


Subimos caminando hasta el Parque del cerro donde encontramos una escultura de hormigón
creada por el escultor Eduardo Chillida. Sus grandes proporciones (10 metros de alto) la
convierten en uno de los lugares imprescindibles que ver en Gijón.
Además de contemplar la escultura, desde el césped del parque, situado en la parte más alta
de Cimadevilla, tendrás unas espectaculares vistas de la ciudad y de la Costa Cantábrica,
además de poder observar un fantástico atardecer, si el cielo está despejado.
En este espacio también encontramos restos de un antiguo complejo militar del siglo XVII,
conocido como Fuerte Viejo, que tenía la función de defender la península de Santa Catalina
de los ataques de los piratas. 



Después de un paseo por el cerro nos acercamos a Cimadevilla, el barrio más antiguo y con
más encanto que ver en Gijón.
Situado sobre el cerro de Santa Catalina, en una pequeña península, este barrio de estrechas y
empedradas calles es perfecto para perderte entre sus rincones y edificios llenos de encanto y
de historia como la Plaza Mayor, la plaza del Periodista Arturo Arias (conocida popularmente
como «El Lavaderu»), la Torre del Reloj, entre otros.




A pocos metros nos encontramos con el puerto de Gijón, que curiosamente sigue
manteniendo la esencia marinera de antaño.
El paseo por este puerto, lleno de pequeñas embarcaciones que forman un mar de mástiles, lo
puedes empezar en la escultura del Árbol de la Sidra, realizada con botellas de esta popular
bebida, pasando después por las famosas letras rojas de Gijón, donde es habitual hacerse una
foto con el puerto de fondo, hasta llegar a la Playa de Poniente.
Aunque nosotros no hicimos ninguna actividad extra, si dispones de tiempo te recomendamos
reservar un tour en barco (https://www.civitatis.com/es/gijon/paseo-barco-bahia-
gijon/?aid=1051) o practicar flyboard (https://www.civitatis.com/es/gijon/flyboard-
gijon/?aid=1051)


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